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Santa Cruz de Maio en el Barrio da Cruz, Camos: fe, encuentro y tradición viva

El pasado domingo, a las 18:30, el Cruceiro del Barrio da Cruz, en Camos, acogió un hermoso encuentro de fe y convivencia en torno a la celebración de la Santa Cruz de Maio.

Santa Cruz de Maio en el Barrio da Cruz, Camos: fe, encuentro y tradición viva

El pasado domingo, a las 18:30, el Cruceiro del Barrio da Cruz, en Camos, acogió un hermoso encuentro de fe y convivencia en torno a la celebración de la Santa Cruz de Maio.

En un ambiente sencillo, la Cruz Parroquial fue llevada hasta el cruceiro, convirtiéndose en el centro de este momento de oración, veneración y encuentro vecinal. Uno de los gestos más emotivos de la tarde fue precisamente el de acercarse a besar la Cruz, signo de amor, esperanza y pertenencia cristiana, que tantos siglos ha acompañado la vida de nuestra parroquia.

Aproximadamente treinta personas participaron en este encuentro, que transcurrió con muy buen espíritu y con un clima de cercanía, recogimiento y alegría compartida. Algunos vecinos, con gran generosidad y de manera totalmente desinteresada, quisieron también amenizar la celebración con gaitas, panderetas y canciones populares, aportando al acto un aire entrañablemente popular y familiar..

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Después del momento central junto a la Cruz, la tarde continuó con un espacio de confraternización, en el que se compartieron chupitos de misa y galletas, favoreciendo la conversación, el saludo entre vecinos y ese calor humano que tanto bien hace en la vida parroquial.

Más allá del número de asistentes, esta celebración deja algo valioso: la alegría de comprobar que merece la pena volver a reunirnos, salir al encuentro de la gente y recuperar tradiciones que forman parte de la memoria cristiana de nuestros barrios. La Santa Cruz de Maio no es solo un recuerdo del pasado; puede seguir siendo hoy una ocasión concreta para poner a Cristo en medio del pueblo, fortalecer los vínculos entre vecinos y reavivar una fe vivida con sencillez.

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En tiempos en los que tantas costumbres buenas se debilitan o se olvidan, encuentros como este muestran que la tradición, cuando se vive con verdad, no es algo muerto, sino una forma viva de transmitir la fe, de crear comunidad y de volver a reconocernos como pueblo que camina unido bajo el signo de la Cruz.

Damos gracias a Dios por esta tarde, por la participación de los vecinos, por quienes colaboraron con su música y su presencia, y por este pequeño paso que anima a seguir cuidando y recuperando expresiones sencillas pero hondas de nuestra vida cristiana.

Que la Santa Cruz, alzada en medio del barrio, siga recordándonos que Cristo camina con su pueblo y bendice nuestros hogares, nuestras familias y nuestra convivencia.