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Caminando juntos hacia la Pascua: Una Ruta Orante por los Monasterios de nuestra Diócesis

¿Qué significa realmente caminar juntos como Iglesia? Esta Cuaresma te invitamos a descubrirlo uniéndote a una preciosa 'ruta orante' por seis monasterios de nuestra diócesis de Tui-Vigo.

Caminando juntos hacia la Pascua: Una Ruta Orante por los Monasterios de nuestra Diócesis

La Cuaresma es un tiempo de desierto, de escucha y de preparación del corazón. Este año, la delegación de Vida Consagrada de la diócesis de Tui-Vigo nos propone vivir este tiempo de una manera muy especial: echándonos a andar. Bajo el lema "Una ruta orante por seis monasterios para vivir esta Cuaresma", se nos invita a recorrer nuestra diócesis de la mano de las comunidades contemplativas.

Pero, ¿cuál es el sentido profundo de esta "Ruta Orante"? No se trata solo de hacer turismo religioso, sino de poner en práctica lo que la Iglesia nos pide hoy: la Sinodalidad. La palabra sínodo significa, literalmente, "caminar juntos". Y qué mejor forma de aprender a caminar unidos que visitando a nuestras hermanas de clausura, rezando con ellas y meditando juntos sobre el recién publicado Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad.

¿Qué nos dice el Documento del Sínodo que meditaremos en la ruta?

A lo largo de seis domingos, desgranaremos este documento, que es una verdadera brújula para nuestra Iglesia hoy. Este es el itinerario y los temas que meditaremos en cada parada:

1. El punto de partida: Mirar a Jesús y a las heridas del mundo

22 de febrero | Monasterio de la Virgen del Carmen y San José (Carmelitas descalzas de Sabarís) Comenzaremos nuestra ruta meditando la Introducción del documento. Recordaremos que fijar nuestra mirada en Cristo Resucitado no significa vivir en las nubes ni apartar la vista de los dramas humanos. La Iglesia hace suyos los problemas reales de hoy (la guerra, la pobreza, el sufrimiento) y reconoce con humildad la necesidad de pedir perdón por sus propios fallos para poder caminar juntos.

2. El corazón de la sinodalidad (Conversión espiritual)

1 de marzo | Monasterio de la Transfiguración del Señor (Benedictinas de Trasmañó) En la segunda parada abordaremos la Parte I. Recordaremos que, por nuestro Bautismo, todos tenemos la misma dignidad y un instinto especial para la fe. La Iglesia es como una gran orquesta donde cada feligrés es un instrumento indispensable. Meditaremos sobre cómo volver a la Eucaristía y descubrir a Cristo en el rostro de los más pobres.

3. En la barca, juntos (Conversión de las relaciones)

8 de marzo | Monasterio de San José (Carmelitas descalzas de O Rosal) Durante el tercer domingo nos adentraremos en la Parte II. Jesús no pasaba de largo ante el dolor; por eso, se nos pide sanar los vínculos y las heridas, recuperar la confianza y valorar por igual a hombres y mujeres. Es una llamada a trabajar codo con codo (laicos, vida consagrada y sacerdotes), huyendo de los abusos de poder y buscando únicamente el servicio mutuo.

4. Echar la red (Conversión de los procesos)

15 de marzo | Monasterio de la Visitación de Santa María (Salesas de Vigo) En la cuarta etapa meditaremos la Parte III. La Iglesia nos enseña a "echar la red" aprendiendo a discernir juntos lo que Dios quiere. Fomentaremos la importancia de la transparencia, la rendición de cuentas y la necesidad de que los consejos parroquiales sean espacios vivos donde todos puedan participar y aportar de verdad.

5. Una pesca abundante (Conversión de los vínculos)

22 de marzo | Monasterio de las Hermanas de Santa María de la Concepción (Clarisas de Tui) Llegando a la recta final, abordaremos la Parte IV. En un mundo marcado por la soledad, el individualismo, el ruido digital y las migraciones, nuestras parroquias están llamadas a ser "casas con las puertas abiertas". Reflexionaremos sobre el ecumenismo y la urgencia de tejer redes de acogida intercultural para que nadie se quede fuera.

6. "También yo los envío" (Formación y envío misionero)

29 de marzo | Monasterio de la Anunciada (Dominicas de Baiona) A las puertas de la Semana Santa, concluiremos nuestra ruta con la Parte V del documento. Para sostener todos estos cambios, necesitamos formarnos juntos (laicos y sacerdotes) para la misión y crear entornos seguros y protectores en nuestras comunidades. Saldremos de este último monasterio con la alegría de saber que la Iglesia es un banquete preparado por el Señor para todos los pueblos.

Desde la parroquia os animamos a participar en esta preciosa iniciativa. Acompañemos a nuestras monjas contemplativas, dejémonos empapar por su paz y aprovechemos esta Cuaresma para afinar nuestro corazón. ¡Hagamos de nuestra Iglesia diocesana una verdadera familia que camina unida hacia la alegría de la Pascua!